No hay nada mejor que alejarse de la mierda para no untarse, pero a veces toca recogerla. Lo cierto es que el mosquito no tiene la culpa de nacer en cloacas, charcos y elementos en putrefacción. Esta mañana, pensando en el atentado a una cadena radial en mi país y en tantas cosas que han pasado, pensé en salir a hacer ejercicio bajo un día espectacular para alejar mi mente de tanta mierda. Con tan mala suerte que me encontré corriendo entre la mierda porque aquí nací. 9:00 am y en la esquina de mi casa me encuentro a un mendigo que en medio de un viaje a bordo de su cohete en forma de tarro de pegante balbucea sin entender su destino y el disfraz que le tocó llevar puesto de vago errante. Más adelante encuentro una cantidad de personas que hacen del comercio informal su modo de sustento y que alegres inician su día recorriendo la ciudad. Luego, los carros pitan a la luz naranja del semáforo, unos corren, otros no. Hay mucha gente amable y otros que no son gente. Y en ese momento busco en mi Ipod una canción de un grupo del 88 que se llama: “Todos tus muertos”, la cual reza así:
“Hay gente mentirosa,
hay gente policía,
hay gente de mierda,
y hay gente que no, gente que no, gente que no…”
Y precisamente es a esa gente que no, la que no me quiero encontrar más. Esa gente que hace detonar bombas, que se lleva niños a su guerra, que miente, que se aleja de sí misma para concentrarse en un ego malvado que arrasa ciudades, generaciones y vidas.

Estoy feliz y me siento orgulloso de haber nacido en esta mierda, porque yo sí la sé cuidar, la sé utilizar como abono y no como lo que es. Y es que somos unos berracos porque hemos sacado adelante este país con tanta “gente que no”. Y lo que me cautiva es que al igual que el mosquito, nos pueden apartar, deportar o sacar de cualquier lado menos de nuestra querida mierda, en la cual a pesar de tantas cosas, vivimos felices y nos parece fenomenal vivir aquí. Y es que es mejor la mierda de uno que la del vecino, esa huele peor, ya está podrida y son pocos los dípteros que se quieren quedar allá. Compartir la nuestra está bien.
Llego a mi casa después del recorrido por esta ciudad, tomo una ducha y sigo pensando que “hay gente que sí”.
No mires de costado, no te hagas el pescado
no te creas que le hablo al de al lado porque te hablo a vos…
¿Quien sos?
Carlos Javier Carvajal A.
Colombia